Caracas - Venezuela
mayo 20 2024 / 11:28 a. m.

Asamblea Nacional se solidariza con la lucha de los médicos venezolanos y enaltece su labor en beneficio del país

Fecha: 10/03/2023

Periodista: Prensa An. / Fotografo: Prensa An.

La legítima Asamblea Nacional se solidarizó este viernes con la lucha que adelanta el gremio médico venezolano para recuperar no solamente la calidad de vida de sus miembros y familiares, sino también para garantizar el constitucional derecho a la salud y la atención oportuna de cada paciente que pisa un hospital o centro de salud pública.

Desde el año 1955 y por aprobación de la Federación Médica Venezolana, cada 10 de marzo se celebra el Día del Médico, en conmemoración del natalicio del doctor José María Vargas, médico y cirujano, fundador de la Sociedad Médica de Caracas, ejemplo para los profesionales de la medicina en el país.

A propósito de la efeméride, la presidenta de la Asamblea Nacional Dinorah Figuera –quien además es médico de profesión–, enalteció en nombre de la Junta Directiva del parlamento y de todos los diputados, la labor que adelantan estos profesionales en medio de la grave crisis humanitaria.

“Sabemos que hay diferentes indicadores a nivel nacional que señalan que Venezuela es uno de los países con mayor mortalidad materna; con una tasa elevada de embarazo precoz; y una situación grave de desnutrición que se expresa en niños que nacen con bajo peso y se desarrollan por debajo del percentil, por cuanto sus madres no reciben la alimentación adecuada” durante el embarazo.

A esto suma la falta de dotación de hospitales y ambulatorios públicos, que no cuentan con insumos y equipos mínimos para garantizar su funcionamiento, agravando la crisis de salud pública en Venezuela.

“Queremos reconocer la labor de los profesionales médicos. Muchos dieron hasta su vida en la pandemia de Covid-19, tratando de atender de la mejor manera posible, a los venezolanos. También reconocemos el esfuerzo de organizaciones no gubernamentales como Médicos Unidos de Venezuela, que han hecho estudios diagnósticos de ambulatorios y hospitales y denunciado la criminalización y persecución contra algunos médicos por levantar la voz en representación de sus colegas y de los pacientes”, enfatizó la diputada Figuera.

Asimismo, mostró preocupación por las largas listas de espera de turnos quirúrgicos, por la falta de tratamientos para los pacientes con cáncer y otros muchos problemas que aquejan al sector salud. “Todo esto ha sido denunciado por el gremio médico venezolano, del cual nos sentimos orgullosos”.

Por eso, desde la instancia que preside, dijo, es menester denunciar ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la situación que enfrenta el sector, “con un régimen que no reconoce a los médicos venezolanos y que lo que ha hecho es importar médicos cubanos o desdibujar la profesión”, egresando médicos integrales comunitarios.

“La salud pública venezolana fue desdibujada hace tiempo cuando se crearon las estructuras para la Misión Barrio Adentro. Muchas de esas instalaciones hoy son casas de algunos médicos cubanos y otras fueron abandonadas”, agregó, al destacar la labor de los médicos venezolanos formados en las mejores universidades tradicionales del país y que hoy son referencia profesional y docente en otras naciones, dejando en alto nuestro gentilicio.

Radiografía de una crisis

Cabe recordar que la severa crisis humanitaria que atraviesa Venezuela desde 2013, ha llevado a millones de connacionales –muchos de ellos altamente formados y capacitados en universidades públicas– a emigrar en busca de oportunidades en otras latitudes.

La pérdida de capital humano en el sector salud es más que evidente y se nota con especial énfasis en el sistema público. La Federación Médica Venezolana estima que al menos 50.000 médicos han emigrado desde 2015. Y la ONG Médicos Unidos de Venezuela señala que sólo en 2021, el éxodo fue de 32.000. Aunque la opacidad del régimen impide saber con exactitud la cifra de médicos, enfermeras y demás personal del sector salud que se retiró del ejercicio público.

Bajos sueldos, inexistencia de seguridad social, ausencia de insumos y equipos para garantizar el ejercicio oportuno de la profesión, inseguridad en las infraestructuras sanitarias y la incertidumbre generada por un régimen que viene menoscabando la prestación del servicio de salud, son algunos de los factores que han empujado a los médicos a hacer maletas. Los concursos para especialidades médicas han estado vacíos durante años, lo cual demuestra que también se están yendo los recién graduados.

Ante la falta de data pública, se desconoce el nivel de destrucción del sistema de salud venezolano –que es visible– y que el régimen insiste en maquillar incorporando a médicos integrales comunitarios cuya formación académica deja mucho que desear.

Se añade la opacidad en la información oficial de los indicadores de salud que semanalmente reporta el Ministerio del ramo a través del boletín epidemiológico; el retorno de enfermedades como la malaria, difteria, tuberculosis, el dengue o sarampión –reportadas por las Sociedades Médicas–; el incremento de denuncias por la no dotación de medicamentos para pacientes con virus de inmunodeficiencia humana (VIH); el silencio del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales frente a los reclamos de pacientes con enfermedades crónicas o de alto riesgo que dejaron de recibir medicinas de alto costo o, en su defecto, las reciben vencidas; y el incumplimiento del Plan Nacional de Vacunación para garantizar el esquema nacional de inmunización de nuestros infantes, que otrora se ejecutaba con total rigurosidad (BCG, Hepatitis B, Polio, Sarampión, Fiebre Amarilla y Difteria).

Además, la ONG Médicos Unidos de Venezuela ha denunciado que en la mayoría de los centros públicos de salud se evidencia el deterioro de la infraestructura sanitaria; fallan constantemente el suministro de agua potable y electricidad; no funcionan los ascensores y menos servicios tan elementales como el de laboratorio, rayos X o resonancia; tampoco hay comida, medicinas ni instrumental básico como catéteres para atender a los pacientes; materiales y equipos diagnósticos para tratamiento y rehabilitación; y los quirófanos operan a media máquina.

Estos han sido los momentos más difíciles para la medicina venezolana y se reflejan en el abandonado, a su suerte, de casi 30 millones de personas, cuya mayoría se ve imposibilidad de pagar en centros privados. Además, todo el país ha perdido un capital humano de envergadura en el sector salud –difícil de recuperar a corto y mediano plazo–, tomando en cuenta que la formación mínima de un médico es de 7 años. Y en Venezuela, la medicina se imparte únicamente en universidades públicas.

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